¿Quién Dice que los Latinos No Leen?

David Kipen with the BicycleLibrary prototype - image courtesy of LaOpinion.com

David Kipen with the #BicycleLibrary prototype – image courtesy of La Opinion
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Foto: Ciro Cesar/La Opinión
Por: Araceli Martínez Ortega / Araceli.martinez@laopinion.com
PUBLICADO: Sep, 14, 2014 9:00 am EST

 

En cuatro años, Libros Schmibros ha puesto en circulación 14 mil ejemplares en Boyle Heights y planea desarrollar un proyecto de bicicletas-bibliotecas
Latinos sí leen en Boyle Heights

René Ruvalcaba tenía las horas contadas para ser papá, por tercera ocasión, pero en vez de estar en la sala de partos junto a su esposa, corrió a buscar un libro.

“Nunca me ha gustado estar presente, en lugar de eso me vengo para acá a buscar literatura. Mejor leer que estar en el hospital”, dice Ruvalcaba.

El hispano entró a Libros Schmibros en la plaza Mariachi de Boyle Heights, a unos pasos del White Memorial Medical Center.

“Es excelente. Tenemos que dejar que estas librerías no cierren porque el Internet no deja abrir un libro”, comenta.

En 2010, David Kipen, crítico de libros y ex director de iniciativas de lectura de National Endowment para las Artes abrió una librería en el lugar menos esperado: la plaza Mariachi del barrio hispano de Boyle Heights.

“Estaba en la posición de que la gente me mandaba libros sin ni siquiera pedirlos”, recuerda.

Aunado a eso, la librería Franklin iba a cerrar los lunes. “Entonces pensé qué puedo hacer para hacer una diferencia en un barrio que no tiene mucho acceso a los libros”.

Así que al mismo tiempo que la Franklin cerraba, Libros Schmibros abría sus puertas en julio de 2010.   

Colleen Jaurretche, profesora de literatura inglesa en UCLA, de raíces mexicanas, quien junto con Kipen abrió libros Schmibros, dice que si no fuera por los latinos no seguirían en Boyle Heights.

“Tenemos mariachis que vienen a preguntar por copias de Dante en español, a buscar regalos para sus esposas en su aniversario”, dice.

“La cultura latina venera los libros”, comenta Kipen, orgulloso de su trabajo.

La prueba, indica, es que es difícil mantener los libros en español. “Son los primeros en volar”, dice

Libros Schmibros no es un librería sino una biblioteca que ha logrado sobrevivir de donaciones y becas, y con el apoyo de voluntarios.

“En cuatro años hemos logrado tener 1,700 miembros y hemos puesto en circulación alrededor de 14,000 libros”, precisa

Pero Kipen y Jaurretchen sueñan con penetrar aún más en la comunidad.

“Hemos solicitado una beca para crear diez bicicletas bibliotecas, y llevar los libros a quienes no tienen tiempo de venir”, explica.

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